La trilogía del límite

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La trilogía del límite

Texto e ilustraciones: Suzy Lee

Editorial: Bárbara Fiore

Año de edición: 2014

Leemos a Kike Gómez en el blog La faktoría de ideas: «La trilogía del límite es un álbum ilustrado en todos los sentidos, ya que el libro se compone exclusivamente de ilustraciones. Se trata de una obra teórica en dónde surge una nueva forma de relación entre las imágenes, la historia y el medio físico donde aparecen (el papel). Algo que normalmente cualquier lector pasaría por alto.

Este libro es el resultado de una consulta que la autora recibió por correo electrónico poco después de la publicación de otro de sus álbumes La ola. El propietario de una librería del Reino Unido le preguntaba:

Estamos un poco confundidos por las ilustraciones a doble página de este libro, parece como si faltaran parte de la niña y de las gaviotas. ¿Es así? Lo hemos comprobado con el proveedor, con el distribuidor y con otra librería y en todos los casos los ejemplares son iguales que nuestra copia. Así pues, ¿es que nosotros no lo hemos entendido o es un fallo de imprenta?

Lo cierto es que no era un fallo.

Suzy Lee piensa en cada uno de los detalles de sus dibujos y en su forma de distribuirlos. Lo que para algunos puede parecer un error, como dejar que una ilustración quede entre dos páginas o que un dibujo quede cortado en el borde de una de ellas, en realidad son fallos intencionados que buscan una perspectiva nueva e innovadora. Es increíble ver cómo se piensa cada detalle y la forma en que se interpretado o malinterpretado.

La autora reflexiona sobre este hecho de la siguiente manera.

Abrimos un libro ilustrado. Contemplamos el sueño que hay «dentro» del libro. Sin embargo, de un modo u otro, nos afecta la forma del libro, la textura del papel, la dirección en la que pasamos las páginas. Los aspectos físicos del libro pueden limitar la imaginación del artista pero, por otro lado, también pueden convertirse en un buen punto de partida para dar rienda suelta a la imaginación. Después de sumergirnos en un libro y volver a salir de él como quien sale de un sueño, el libro en tanto que objeto parece bastante distinto. Cuando abrimos un libro, las dos páginas que quedan expuestas ante nosotros se convierten en un amplio espacio. De hecho, son dos espacios separados con sus respectivos márgenes, pero el lector tiende a ignorar el pliegue central mientras lee. Hay una regla tácita en edición según la cual los ilustradores deben evitar dibujar en el centro de las dobles páginas para no interferir en la lectura. Pero ¿qué ocurre si se ignora esa regla?

Una obra poética y “desordenada” para ahuyentarse de un mundo más racional y cuadriculado.»